El Ho’oponopono es un antiguo arte hawaiano para la resolución de problemas y significa corregir un error o hacer lo correcto. Sus orígenes se remontan a hace unos 5.000 años en la cultura polinesia de Hawái, los Kahuna o guardianes del secreto. El objetivo de la práctica es traer paz y equilibrio mediante una limpieza mental y la toma del 100% de la responsabilidad de lo que nos pasa.

La técnica se basa en la creencia de que somos responsables de las cosas que ocurren, nosotros creamos nuestra realidad, de manera que todo nuestro entorno está ahí porque nosotros lo hemos querido de esa forma. La inmensa mayoría de nuestros pensamientos creadores de realidad son inconscientes, por lo que debemos reconocer que están ocultos para que puedan ser limpiados. Es clave destacar que ser responsable no es ser culpable.

Las creencias son la base en la que se fundamenta nuestra realidad, de forma que si pensamos que nuestra vida va a ser difícil y complicada lo más probable es que así sea. Muchos de nosotros tenemos en nuestro subconsciente creencias que limitan nuestra vida y nuestro radio de actuación: Yo soy esto o lo otro, se hace cierto porque interiormente lo creemos.

El Ho’oponopono no necesita escudriñar cada pensamiento y conocer perfectamente lo que nos limita para hacer limpieza del inconsciente. Asume que la mente es perfecta y que son los recuerdos y los datos con los que trabaja lo que se debe corregir. Los Kahuna creían en la existencia de una divinidad sabia y poderosa que se encargaría de sanar nuestras creencias, memorias y sentimientos si estamos dispuestos a creer el ello.

La práctica se realiza repitiendo palabras o frases que piden a la divinidad que haga la limpieza de toda la “basura que acumulamos en el subconsciente”. Las palabras se repiten como si fueran un mantra a lo largo del día, esos periodos en los que nos dejamos llevar por una inmensidad de pensamientos inútiles son un momento perfecto y además nos ayuda a estar más centrados en el aquí y el ahora. Mediante la repetición de estos mantras se consigue no solo la limpieza de nuestro niño interior, sino que también se limpian en aquellas personas que están relacionadas con ellas, muchas veces estas creencias son compartidas por varias personas al más puro estilo “Sé el cambio que deseas ver en el mundo” (Gandhi).

Las cuatro frases más comunes son:

  • Lo siento: es una manera de tomar conciencia y estar al mando de nuestras decisiones. Nos aleja de la reactividad y la respuesta impulsiva. Nos hace presentes en el aquí y ahora, llevando la atención al propio interior.
  • Perdóname: en este paso pedimos a nuestra divinidad que nos ayude a perdonarnos. El perdón es amor e inteligencia. Perdonamos nuestros errores y perdonamos los errores de los demás, soltando la tendencia a juzgarnos y condenarnos. También permite liberar la mente que queda literalmente “tomada” por ideas de acusaciones a uno mismo o a los demás.
  • Gracias: es una palabra colmada de luz, nos ayuda a entender que lo que está sucediendo es la expresión más pura del amor y nos capacita para asumir que lo que experimentamos por más doloroso que sea es una oportunidad de aprendizaje. Cuando agradecemos convertimos ese sufrimiento en aprendizaje.
  • Te amo: esta frase permite abrirnos al amor incondicional y liberarnos de toda oscuridad producida por el miedo y el odio. Nos conecta con una hermosa fuente creativa. Nos lleva a ser menos conflictivos, a liberamos de las dudas y la victimización. Para poder encontrar la bondad y el bien en el mundo.

Con Ho’oponopono conseguimos incrementar nuestro nivel de vibración. A medida que empecemos a decir estas o las otras palabras de manera continua, y confiando en lo que hacemos sin expectativas, sin dar órdenes a la divinidad, sin luchar y sin resistirnos; comenzaremos a sentir sus efectos.

Por Jorge García

 

Fuentes:

 

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