Las Constelaciones Organizacionales tienen su origen en centroeuropa a finales de los años 80 como una rama de las Constelaciones Familiares que había desarrollado Bert Hellinger anteriormente. La palabra constelación es una adaptación tomada de la forma alemana y se puede traducir literalmente como posición. Se refieren, por tanto, al papel que juegan los integrantes de la organización, lo que las convierte en una interesante herramienta para acceder a las dinámicas sistémicas de las empresas.

En una constelación se pide al cliente que escoja la cuestión o dificultad que desee trabajar y que la sitúe en el contexto sistémico que corresponda. Un sistema es un conjunto de elementos interrelacionados entre sí, de manera que un cambio en un elemento modifica a todo el conjunto.

Todos los integrantes de un sistema tienen que estar representados en la constelación, bien sea como elementos individuales o como parte de un grupo representado por un único elemento. Existen varias maneras de representar el sistema, aunque las más comunes son las de usar avatares, personas o dibujos. Cada una tiene sus ventajas e inconvenientes, pero todas aportan una visión de conjunto que ayuda a ver el problema a trabajar de una manera mucho más holística.

Si por ejemplo usamos un avatar como los representados en la imagen de arriba, tendremos que situarlos sobre un tablero en el que se represente el sistema a constelar, normalmente siguiendo el orden cronológico de llegada. Es importante destacar que una vez colocados no se pueden desplazar, lo que obliga al cliente a pensar bien cuál es el lugar de cada uno de ellos. Una vez que cada elemento este colocado, se trata de que el cliente busque una posición mejor para él y para el sistema teniendo en cuenta que la única figura que se puede mover es la del cliente que este constelando, pues solo sobre si mismo tiene capacidad de acción.

En las constelaciones existe la triple mirada, es decir, se enfrenta al cliente desde el análisis de tres diferentes puntos de vista. El primero a nivel global, todo el conjunto de representantes, preguntándole qué le parece la imagen que representa y que sensaciones le da. El segundo es la mirada empática, analizando como el cliente piensa que se podrían llegar a sentir cada uno de los avatares dentro del sistema. Y por último la relación entre subconjuntos de avatares, haciendo reflexionar acerca de las dinámicas internas del sistema. La posición en el espacio, la distancia entre los avatares, la dirección de la mirada o si están de pie, sentados o tumbados; son detalles que aportan mucha información.

Existen tres leyes que se deben respetar a la hora de hacer una constelación organizacional:

  1. La pertenencia, todos los integrantes tienen derecho a estar representados. En una organización sana todos sus miembros son y se sienten reconocidos. Los presentes y los que han tenido una contribución especial al crecimiento o supervivencia de la organización.
  2. El equilibrio, las relaciones entre los miembros deben ser equilibradas, de forma que aporten lo mismo que reciben del sistema. Esto no quiere decir que aporten la misma cantidad o calidad, si no que tiene que existir la percepción de equilibrio entre las partes. Una percepción de equilibrio adecuada lleva a la empresa a mantener la cohesión en las situaciones conflictivas.
  3. La jerarquía, tanto a nivel cronológico como funcional y meritorio. Los que llegaron antes, tienen más responsabilidades o hacen más labores están por encima del resto. Cuando todos los elementos están enmarcados en el contexto adecuado se evitan desajustes y sobrecargas de responsabilidad.

Respetando estas leyes resulta mucho más sencillo encontrar una posición mejor para el cliente dentro del sistema, que además, favorezca a todo el conjunto. Si recordamos la definición de sistema nos damos cuenta como las modificaciones de un elemento propician el cambio en los demás, lo que revierte en una mejora en el rendimiento y el bienestar global.

Las Constelaciones Organizacionales están incluidas en el módulo Ser Coach de nuestro Máster en Desarrollo Personal y Liderazgo que en esta edición ha sido impartido por Ángel Luis Sánchez director del Instituto de Desarrollo, formador y Coach con nivel PCC por la ICF.

Por Jorge García

Fuentes:

 

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Tags: Constelaciones; Organizaciones; Cambio; InstitutoDesarrollo

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